Lunes, 13 de junio del 2009.
Querido Sr. H:
Hoy me decido a enviarle la primera nota que comenzará una fábula tutelada únicamente hacia usted. No hay razón por la que tenga que asustarse, me atrevo a confesar que mis intenciones son totalmente puras y limpias; todas las palabras escritas a partir de esta carta, están cubiertas por una mancha de frustración que necesita ser contada a alguien, sólo eso.
Antes que nada, me gustaría tener una respuesta positiva de su parte. No hay mayor mal detestado que la falta de respeto, así que decido darle la prioridad de inclinarse por un camino para ésta nueva experiencia que estoy dispuesta a obsequiarle.
Me despido cordialmente, esperando próximas respuestas.
Tú nueva amiga,
Sra. T
Domingo, 27 de septiembre del 2009
Extraña, Sra. T:
Sábado, 3 de octubre de 2009
Extraña, Sra H:
Tienes razón. En un comienzo no entenderé de que me hablas, ni porque lo haces. Tampoco la causa por la cual me tratas como un amigo.
No sé quien eres. No sé que quieres. Sólo se que si aprovechas mi aceptación para burlarte de mi posición personal en estos momentos, te buscaré para que te arrepientas de tus malos actos.
No soy tu amigo.Sr. H
Lunes, 28 de septiembre del 2009
Querido, Sr. H:
Cuanto tiempo, Sr. H. No sabe como me complace la oportunidad de poder expresarle todo lo que pienso. Así que le agradezco enormemente por la oportunidad. Debo admitir que me equivoqué en cuanto a su actitud débil y sumisa en momentos totalmente difíciles, pero no tengo porque reprochar su respuesta ante tal realidad de pérdida. Lamento mucho la ausencia de su esposa. Le prometo firmemente que no tengo ningún proyecto de aprovechar su vulnerabilidad, al contrario, mi alma pide a gritos que relacione la posición de los dos, para una ayuda mutua y beneficiosa. Verá, yo también he perdido.
En un comienzo debo explicarle la única pauta para este nuevo trato que se desarrollara entre dos… Entre los dos. No hay necesidad de explicar de donde somos, quienes somos, de donde salimos, ni la causa de nuestra existencia, porque de hecho, ya nos conocemos. No se preocupe, en el paso de nuestras palabras, descubrirá a que me refiero.
Estoy extenuada, Sr. H. Últimamente mis fuerzas han sido abatidas y desgarradas, hasta tal punto que he decido quedar en mute por un período indeterminado. Temo que la vida de mis manos se inmortalice y mucho más la de mis ojos. Me encanta observar. Respirar. Pero poco a poco me han arrebatado tales poderes. ¿Acaso consta una defensa para ésta pobre? ¿Qué hay de la admiración hacia lo bello, lo superior? ¿Por qué he de luchar contra lo que mantengo? No tengo respuesta alguna.
Sin embargo, tengo la voluntad de contentarme por su valuada aceptación. He mantenido la esperanza de librar tal agonía si alguien solo se digna a receptarme.
Tú amiga,Sra. T
Sábado, 3 de octubre de 2009
Extraña, Sra H:
Tienes razón. En un comienzo no entenderé de que me hablas, ni porque lo haces. Tampoco la causa por la cual me tratas como un amigo.
Dudo que puedas llegar a sentir lo que yo siento.
Y hasta ahora, no tengo la menor razón para contarte parte de mi intimidad. Así que no me llames amigo.
Sr. H
No hay comentarios:
Publicar un comentario