Primero quiso comenzar con el rojo, bastante intenso, duro e irreversible. Describiendo la oposición a aspectos ajenos, sin darle importancia al silencio, ni al tiempo, sólo al sacudida de su apariencia. Suavizándose a tonos más suaves, para así contradecir el modo de principio, ahora mas macizo, pero expirando en la incertidumbre. Luego está el azul, bastante indeciso, con facilidad de cambio… Hacia colores alternos, como el verde, inspirador, tranquilo, bohemio, perturbador en su sentido, ¡que selecto!
Le comenta a su admiradora, que no se deje llevar por la captación de estos colores, aún hay mas… Aún hay mucho que ver, pero le dice:
-Falta fijarte en una mejor habilidad que estoy desarrollando.
Continúa, continúa con su espectáculo. Ahora aparece el color amarillo, complementario, indiscutible, bastante cuestionado, pero sin embargo, lleno de cualidades, siendo parte de muchos conceptos, y pintando distintas bellezas naturales. Dichoso. Procede a lo neutro: al negro y blanco. Catalogados como “monocromáticos” colores, porque nadie común puede llegar a entender la magia de los mismos, necesitan de la pizca imaginativa, que los haga cautivarse con la perfección presente.
Esta chica lo logra, los observa, ansía tenerlos… Intenta tocarlos, intenta sentir con el tacto, pero no logra alcanzarlos. Se da cuenta de lo dicho por su ídolo, ahí está presente la famosa habilidad… Los colores exponen su belleza irreconocible, vistos solo cuando la ventana del cuerpo humano esta cerrada, cuando lo inanimado cobra vida, cuando el viento se detiene, en ese instante, surge la milagrosa presencia.
Al momento de que el maestro nota esta situación, felicita a su admiradora, finalizando el certamen de la carta de colores, que desdoblan la dimensión básica de este mundo, llegando a otra perspectiva.
Entonces, comienza a preocuparse por su próxima audiencia.
¿Deseas anotarte?
Le comenta a su admiradora, que no se deje llevar por la captación de estos colores, aún hay mas… Aún hay mucho que ver, pero le dice:
-Falta fijarte en una mejor habilidad que estoy desarrollando.
Continúa, continúa con su espectáculo. Ahora aparece el color amarillo, complementario, indiscutible, bastante cuestionado, pero sin embargo, lleno de cualidades, siendo parte de muchos conceptos, y pintando distintas bellezas naturales. Dichoso. Procede a lo neutro: al negro y blanco. Catalogados como “monocromáticos” colores, porque nadie común puede llegar a entender la magia de los mismos, necesitan de la pizca imaginativa, que los haga cautivarse con la perfección presente.
Esta chica lo logra, los observa, ansía tenerlos… Intenta tocarlos, intenta sentir con el tacto, pero no logra alcanzarlos. Se da cuenta de lo dicho por su ídolo, ahí está presente la famosa habilidad… Los colores exponen su belleza irreconocible, vistos solo cuando la ventana del cuerpo humano esta cerrada, cuando lo inanimado cobra vida, cuando el viento se detiene, en ese instante, surge la milagrosa presencia.
Al momento de que el maestro nota esta situación, felicita a su admiradora, finalizando el certamen de la carta de colores, que desdoblan la dimensión básica de este mundo, llegando a otra perspectiva.
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