viernes, 15 de enero de 2010

Rebeldía

No comencemos con pretextos, ridículos pretextos.
Tampoco con diferencias, patéticas y notorias diferencias.
Añade tus dialectos y criterios, ideales y suposiciones,
mentiras y verdades, eres tú. Es decir, TODO lo que no soy.
Y me siento completamente satisfecha, de pie frente a mi...
Creyendo en los cuentos de hadas, y deseos hechos realidad,
aunque no lo creas, es lo que me ha llevado a la ¡extraordinaria capacidad!.
Aburrida y enferma estoy de tus criticas... Tan enferma que me consumo con ellas, luego agonizo frente a tus ojos, y sientos tus lágrimas abrigando mi rostro.
Me pregunto que te causará tando dolor, antes de expirar.
Y ahí es cuando la expresión de tus ojos me lo confiesa todo...
Una vez sentiste todo lo que estas palabras reflejan. Odio y amor, a la vez... Típica reacción de un ser humano desahuciado.

Te sonrio, cuando realmente quiero gritarte, es la descripción de dos contrarias sensaciones. Por eso actúo así.

Pienso que ya lo sé... Farsa, no se nada...

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