viernes, 15 de enero de 2010

Divino Cuarto Sentido

Y estamos de esa forma, tan deseable,
transpirando el constante firmamento.
Está a mi espalda, con sus brazos sobre mis hombros,
y me oculta la luz con sus manos.
No puedo verlo, no se quien es,
pero…

Siento su esencia perfumada,
con el olor tan dulce que emana.
Creo que mi mente comienza a construir su silueta, y me abrigo en la imaginación.
Aroma, quiero su aroma.
Identifico con el olfato.

Siento sus dedos con los míos,
delicados y frágiles; fríos y suaves,
mi piel se encanta con agilidad.
Continúo hasta sus brazos,
largos, tan largos… Infinitos.
Mis huellas sienten su textura,
cautivadora.
Me pierdo entre la caricia.
Identifico con el tacto.

Siento su susurro traspasar mis oídos y todos sus componentes,
vibra dentro de mi cráneo y hace bailar mi mente,
su voz enciende la ansiedad y comienza a arder.
Identifico con la audición.

Es él, nadie mas.
Y arruinó mi equilibrio en un instante.
Cruzo los dedos,
deseo que sea él.

Sus brazos comienzan a deslizarse por mi cuello,
dando entrada a la luz,
mi mirada se alborota.
Torna mi cuerpo hacia su dirección,
pero mis ojos apuntan a sus pies,
por miedo a caer en la desilusión.
Sus dedo toca mi barbilla, y siento presión en mi posición,
involuntariamente subí mi rostro…

Y veo tus ojos lúcidos.

Sonrío de satisfacción. Eres tú.

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